De sexo se habla y se escribe mucho, mas de lo que se practica.
Esto no es una guía para practicar mas, pero puede ser que mis experiencias
te hagan sonreír, sonrojar o te ayuden a conocer mas sobre el tema, buscarle
nuevos puntos de vista, o aprender juntos sobre sexo, erotismo y placer.

lunes, 23 de agosto de 2010

Zoofilia


Siguiendo con el tema y a modo de recordatorio, definíamos las Parafilias como estado en el que la excitación y gratificación sexual de la persona depende de la realización de un acto especial e insólito, que se convierte en el foco principal de la conducta sexual, como es la Zoofilia.


Resulta irónico cómo una misma palabra pueda tener dos acepciones tan dispares, significa por una parte fertilización, acto cumbre de la naturaleza y por otro lado, hace referencia a una parafilia.
En Botánica, zoofilia hace referencia a las plantas que aseguran su polinización con la ayuda de los animales, a la adaptación que realizan para recibir la colaboración de éstos. Las plantas zoófilas presentan flores o rasgos ópticos u olfativos llamativos para los insectos, moscas, abejas, aves o mariposas, los atraen con sus colores vistosos o fuertes aromas.
En el contexto más popular, zoofilia se define como la parafilia que describe la atracción por los animales que desemboca en el contacto sexual con los mismos.
La zoofilia (del griego zoon, "animal", y philia, "afinidad") consiste en la atracción sexual de un animal humano hacia un animal no humano. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos o zoofílicos.
Se utiliza el término zoofilia para la atracción sexual, y el término bestialismo para el acto sexual. Las dos tendencias son independientes: no todos los actos sexuales con animales implican a zoófilos, ni todos los zoófilos practican el sexo con animales.
La zoofilia como práctica sexual está presente a lo largo de la historia de la humanidad. En cuevas con pinturas rupestres se han encontrado escenas en las que los cazadores parecían copular con los ciervos. La mitología griega está llena de alusiones a estas prácticas, de las que solo me voy a extender hablando del “Minotauro”.
Sabemos que es imposible que un animal fecunde a una mujer, pero los griegos inventaron las quimeras, productos de la unión de mujeres y animales. En la mitología nos encontramos entre muchos otros, con los “centauros”, seres con torso y cabeza humana y cuerpo de caballo, procreados por la relación de un humano con una yegua, y con el “Minotauro”.
Poseidón, Dios del mar, le regaló a Minos, Rey de Creta, un gran toro blanco para que lo sacrificara en su honor. Minos se quedó prendado del toro y cuando llegó el día del sacrificio, no pudo hacerlo, lo sustituyó por otro al que le dio muerte.
Poseidón, ofendido por lo truculento del sacrificio, hizo que la esposa de Minos, Pasífae se enamorara con locura del toro blanco. Ella confió su secreto a un ingenioso constructor, que le fabricó una estructura de madera cubierta con un cuero de vaca para así poder visitar al toro con total libertad.
Dédalo acompañó a Pasífae y la ayudó a entrar con las piernas metidas en los cuartos traseros de la vaca. El toro blanco no tardó en acercarse y montar a la vaca de madera. Pasífae vio satisfecho su deseo y a su debido tiempo dio a luz al Minotauro, monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano.
Las prácticas zoofílicas están presentes en la mayoría de las culturas antiguas, en la India, Los Andes peruanos, México y Oceanía. El apareamiento de la mujer del rey con un caballo está reproducido en el templo de Katmandú. De los egipcios hay infinidad de testimonios de prácticas zoofílicas con cabras, corderos, patos, antílopes, perros y cerdos. En la Biblia, en el antiguo testamento, encontramos pasajes relativos a la zoofilia con recomendaciones y amenazas para el pueblo judío, por lo tanto debía tratarse de una práctica común. En la Edad Media, se castigaban con prisión y hasta con la hoguera.
En sociedades occidentales y en situaciones de soledad o aislamiento probablemente es mucho más común de lo que creemos. Se conocen a los yoruba de Nigeria que tenían por costumbre que el cazador copulaba con el antílope que había matado después de haberle extirpado los testículos para que el espíritu de la pieza no le persiguiera, y entre los indios hopo se educaba a los adolescentes a copular con animales para conseguir su fuerza o su destreza.
Hay personas que sienten curiosidad por el tema y buscan pornografía de esta categoría y otras personas consideran la zoofilia como una forma de vida u orientación sexual.
Algunos psicólogos sostienen que el uso ocasional y experimental de la zoofilia, como recurso ante la falta de disponibilidad de parejas humanas adecuadas, es sustituida luego sin dejar secuelas y en tal caso no se puede hablar de la presencia de una parafilia.
Muchos zoofílicos encuentran en los animales la oportunidad sexual que no pueden hallar en su género por tener problemas de adaptación social.
Son personas que tienen algún tipo de dificultad de relacionamiento social y sexual con otros seres humanos.
Las relaciones sexuales de mujeres con perros constituyen casos comunes de zoofilia. Numerosas mujeres en los países desarrollados tienen un perro en su casa, duermen con él en su cama y sostienen relaciones sexuales satisfactorias, con el fin de evadir la soledad y buscar gratificación sexual.
Los zoófilos tienden a ver en los animales algunas virtudes que en los humanos no abundan, como por ejemplo, honestidad. Tienden a pensar que la sociedad humana no comprende el bestialismo porque está mal informada, algunos se sienten culpables por sentir atracción sexual hacia los animales pero otros no se ven influenciados ni por la religión ni por el rechazo social.
Lo habitual es que no hablen libremente de sus relaciones zoofilicas, ni con su pareja, (si la tienen), ni con amigos ni familiares, por miedo a ser rechazados, agredidos, o que su “mascota” pueda sufrir algún daño y algunos inician relaciones humanas para evitar sospechas sobre su orientación.
Existe una clasificación de la zoofilia en: Primaria; cuando una persona nunca tuvo relaciones sexuales humanas y su primer acto sexual lo realiza con un animal.
Secundaria: Cuando empezó a tener prácticas zoófilas tras una experiencia humana inicial.
Zoofilia exclusiva: personas que mantienen relaciones sexuales con animales y que no encuentra excitación en otras personas, ni del sexo opuesto ni del suyo propio.
Zoofilia no exclusiva: cuando además de las relaciones sexuales con animales, se establecen relaciones sexuales con otras personas.


A favor
En palabras de una practicante de la zoofilia:
Se dice que la zoofilia es antinatural ya que biológicamente lo correcto vendría a ser únicamente una relación entre seres de la misma especie y de sexo opuesto (pues esto es lo único que propiciaría una descendencia y es justamente la razón biológica de que exista el sexo), pero si lo analizamos desde esa lógica, también tendríamos que llamar antinatural a una relación de una mujer con otra mujer, de una mujer con su "vibrador", de una mujer con sus "dedos", puesto que lo único correcto al parecer es el designio biológico de buscar placer solo con aquel de la misma especie y de sexo contrario, cualquier otra forma de búsqueda de placer sexual que se escape de ese designio vendría a ser completamente anormal. Pero resulta que el hombre precisamente se caracteriza por ser antinatural y racional, sin limitarse a lo que instintivamente esta programado.
Entre los numerosos fundamentos que puedo afirmar para decir que una relación entre una mujer y un perro es consentida, es que los animales son distintos a nosotros los humanos en varios aspectos, y por eso mismo viven su sexualidad en parte distinta a como nosotros la percibimos.
Los perros se guían por parámetros distintos, viven su sexualidad con total libertad y en plenitud, no se reprimen por reglas morales, tabúes o pudor. Si algo les causa placer a pesar de que no sea una pareja hembra de sexo contrario (que vendría a ser para algunos lo único aceptable) no lo rechazarán, puesto que ellos al no tener ningún tipo de prejuicio ni pudor inculcado, reaccionarán de forma grata hacía una cierta estimulación, será algo que aceptarán dichosos y felices siempre en cuando les cause placer, pues para ellos el sentir placer no es algo "culposo" ni "reprochable" ni tampoco les provocará un "trauma psicológico".
Si el perro no sintiera placer o no se sintiera a gusto simplemente no participaría en aquella relación e intentaría no colaborar , no tomaría la iniciativa de montarse encima de la chica y por ende no sería él, justamente, el que lleve el ritmo de la relación sexual, pues éste es quien fuerza a la "chica" aprisionándola con sus patas delanteras y violentando su sexo con un imparable y veloz mete y saca, además de que por su propia voluntad les encanta saborear genitales femeninos sobre todo en los días de menstruación (ya que los perros también pueden captar ciertos olores y hormonas que emanan de una mujer y son atraídos por ellos, aunque en menor medida que con una perra, claro esta). (fragmento, el relato completo lo encontrarás en http://www.todorelatos.com/relato/44794/)

Hay una zoofilia no bestialista, aunque el término zoofilia se asocia con el interés sexual por los animales, éste no implica deseo sexual en todos los casos y se la puede definir como atracción hacia los animales, afinidad por éstos o fijación erótica en los animales que puede llevar a la excitación sexual por el contacto real o imaginario con éstos. La característica común de las diferentes definiciones de la zoofilia es alguna forma de conexión o enlace afectivo fuera de lo común con los animales; emocional, sexual o ambas.

Fetichismo y Zoofilia
Hay una modalidad de fetichismo, que consiste en llevar disfraces de animales o la caracterización animal de juegos y fantasías sexuales, donde una persona toma el rol de perro, caballo u otro animal mientras el compañero actúa de jinete, entrenador, criador o montador. Estas actividades son juegos de rol sexuales y no tienen conexión implícita ni están asociados con la zoofilia.


Este tema me ha costado bastante trabajo publicarlo, he leído todo lo que he encontrado en la red, aunque lo que abunda es material explícito de la práctica, anuncios de venta de animales entrenados y mucha crítica y pancartas sobre los derechos de los animales. Yo soy una amante de los animales, pero nunca he tenido atracción sexual hacia ellos. A mi modo de ver, quien disfruta de este tipo de relaciones, es porque no ha encontrado ningún ser de su propia especie que lo cautive, lo excite al punto de desear solo sentir su piel junto a otra de la misma naturaleza.
Las zonas rurales ya no están tan aisladas, en una montaña perdida de la mano de dios podrás buscar un deshago, pero algún día regresarás a la civilización. El problema es quien vive en la “civilización” y se aísla del mundo y no lucha por comunicarse con sus semejantes.
Cada cual tiene derecho de hacer lo que mejor le plazca con su vida y aunque no lo comparto, lo respeto, siempre que respete a los demás.

1 comentario:

  1. Leer cosas como ésta me anima a montar un blog. Elegancia y seriedad. Enhorabuena.
    Juan

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